Yoga y meditación en casa: cómo construir una práctica que puedas mantener

El yoga y la meditación en casa puede ser una opción.
Uno de los errores que nosotros mismos hemos cometido muchas veces con la práctica es pensar que tiene que ser perfecta.
Una hora de yoga.
Veinte minutos de pranayama.
Meditación.
Lectura.
Silencio.
Todo antes de desayunar.
Hasta que llega la vida.
Trabajo.
Viajes.
Cansancio.
Responsabilidades.
Y aquella práctica perfecta desaparece.
Con los años nos interesa mucho más otra pregunta:
¿qué práctica podemos sostener realmente?
No necesitas una hora cada día
Hay días en los que una práctica larga puede sentarnos increíblemente bien.
Pero no siempre vamos a tener ese tiempo.
Una práctica de veinte minutos puede incluir perfectamente unos minutos de movimiento, respiración y meditación.
No tiene que ser extraordinaria.
Tiene que existir.
Una práctica sencilla de yoga y meditación
Por ejemplo:
Empieza sentándote durante uno o dos minutos.
Observa cómo llegas.
Después mueve el cuerpo.
No pensando todavía en conseguir ninguna postura concreta.
Simplemente despertando columna, hombros, caderas y respiración.
Continúa con algunas asanas.
Puedes permanecer varias respiraciones en cada una.
Después siéntate de nuevo.
Observa la respiración.
Y termina permaneciendo unos minutos en silencio.
No hace falta complicarlo mucho más.
La práctica cambia según el día
Hay mañanas en las que el cuerpo pide movimiento.
Otras veces necesitas bajar revoluciones.
Habrá momentos en los que la meditación resulte relativamente tranquila.
Y otros en los que tu cabeza parezca tener cuarenta conversaciones simultáneas.
Eso tampoco significa que estés meditando mal.
La práctica no siempre consiste en modificar inmediatamente lo que estás sintiendo.
También consiste en observarlo.
Meditar no es dejar la mente en blanco
Esta probablemente sea otra de las grandes ideas que rodean a la meditación.
Pensamos que meditar bien significa dejar de pensar.
Y cuando aparecen pensamientos creemos que estamos haciéndolo mal.
Pero precisamente la práctica puede consistir en reconocer que el pensamiento apareció y volver a aquello que estamos observando.
Una respiración.
Una sensación.
Un mantra.
O simplemente la experiencia presente.
Crear un espacio para practicar ayuda
No necesitas tener una habitación dedicada al yoga.
Pero puede ayudarte que exista un lugar reconocible.
Un pequeño rincón.
Tu esterilla.
Un cojín.
Quizá una manta.
Algo que haga que empezar requiera muy poca negociación contigo mismo.
Porque cuanto más sencilla hagamos la entrada a la práctica, más probable será que ocurra.
Practicar acompañado desde casa
Otra posibilidad es utilizar clases online.
Especialmente en esos días en los que sabes que quieres practicar pero no quieres decidir qué hacer.
Alguien propone el camino.
Tú simplemente llegas.
Practicas.
Respiras.
Y observas.
En nuestra plataforma encontrarás prácticas de yoga, respiración y meditación para poder construir tu propio espacio de práctica estés donde estés.
Al final, quizá una práctica sostenible no sea aquella que conseguimos mantener perfecta durante treinta días.
Es aquella a la que podemos volver.
Una y otra vez. El yoga y meditación en casa pueden ser una opción.




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